SLS aterriza en Barcelona como una primera plaza europea de la cadena, con una identidad de lujo barroco reinterpretado, irreverente y lúdico. El proyecto debía trasladar ese imaginario a la experiencia física del hotel sin perder claridad ni funcionalidad.
Por un lado existía el reto conceptual, al alejarnos del imaginario de la señalética para encontrar en el huésped un sentimiento que vaya más allá de ser orientado.
Por otro se afrontaron varios retos de fabricación como el logo corpóreo que preside la fachada, ya que se buscó una solución para hacerlo replicable en futuros proyectos mediante impresión en nylon 3D, y los parasoles de la entrada que supusieron fabricación e instalación de grandes dimensiones.
Propusimos una señalética que no se limita a indicar, sino que genera atmósfera. Superficies reflectantes, brillos, destellos y volúmenes distorsionan la imagen del huésped y convierten cada soporte en una pequeña experiencia dentro del universo SLS.
La clave fue trabajar el reflejo como lenguaje: piezas funcionales, reconocibles y, a la vez, cambiantes según la luz, el entorno y quien las mira.
Realizamos un diseño en 3D del logo para conseguir que este fuera replicable en futuros proyectos de la cadena. Se imprimió por partes en nylon para poder ensamblar las piezas después. De esta forma, no se dependería del artista local para hacer futuras réplicas del logo.
El resultado fue transmitir a través del concepto y la calidad de los materiales mediante distintas piezas la imagen de lujo barroco y divertido que buscaba la marca sin perder la función de la señalética
Metacrilato espejo bronce, aluminio lacado en bronce, nylon impreso en 3D con acabado metalizado, grabado láser y soluciones reflectantes.
Los materiales se eligieron para construir una señalética con presencia escénica, capaz de generar brillos, destellos y reflejos cambiantes. Piezas que orientan, pero también invitan al huésped a verse dentro del universo SLS.