El proyecto partía de la unión operativa entre White Island y Palace para ampliar la experiencia del huésped: más servicios, nuevos recorridos y una oferta común entre ambos hoteles.
El reto era desarrollar una señalética capaz de ordenar ese nuevo funcionamiento y, al mismo tiempo, aportar un lenguaje propio, con piezas de carácter escultórico y presencia en el espacio.
Trabajamos una señalética con volumen y presencia, pensada para acompañar la renovación del complejo y reforzar la experiencia Palladium en Ibiza.
El diseño buscaba alejarse de una señalética plana o convencional. Se desarrollaron piezas con formas orgánicas, textos calados, iluminación integrada y acabados que aportaban textura y profundidad al recorrido.
El proyecto exigió una respuesta muy ágil en fabricación e instalación. Para cumplir los tiempos de apertura, parte del trabajo tuvo que finalizarse en Ibiza, adaptando procesos, materiales y acabados sobre el terreno.
También fue un proyecto que dejó un aprendizaje importante: en hoteles, la señalética debe entenderse como un sistema vivo. Los espacios cambian, el uso es intensivo y el mantenimiento forma parte de la vida real de cada pieza. Por eso, con el tiempo, algunas soluciones evolucionaron hacia materiales más resistentes y estables en un entorno de alta corrosión, debido a su cercanía con las salinas de Ibiza.
El proyecto combinó soluciones artesanales y piezas de alta complejidad técnica, pero también obligó a revisar materiales con el paso del tiempo. La cercanía de la salinas, el uso intensivo y las condiciones exteriores hicieron evolucionar algunas piezas hacia aluminio y Krion®, materiales más adecuados para garantizar durabilidad y mantenimiento.